2017: flipadas y bajonas

Se acaba el año, y la verdad es que en muchos sentidos parecería que estamos un pasito más cerca del Apocalípsis que en 2016 y en otros se diría que, directamente, hemos retrocedido en el tiempo. Supongo que por eso las últimas entradas de este blog me han quedado más densas que un bocata de fabada. Pero el mundo es complejo y múltiple y por suerte todavía nos quedan ganas de crear, disfrutar, denunciar e imaginar. Y seguimos contando con el ARRRRRTE para escaparnos un poco y aprender de la vida.

Así pues, como lo que más mola de las cosas que te gustan al final es compartirlas, he pensado en hacer una lista de repaso del año que incluye, en ningún orden en particular, aquellas piezas de cine, música o literatura que más me han flipado durante 2017. Ojo, esta no es una lista de lo mejor del año, sino un recuento personal y en ocasiones anacrónico basado en lo que a mí me más ha hecho disfrutar durante los últimos doce meses, lo cual quiere decir que a lo mejor voy tarde (o muy tarde) con alguno de los ítems de la lista, pero qué más da.

Ah! También he incluido una lista de bajones, decepciones y espantajos del año porque una polémica sabrosona siempre es divertida (salvo cuando se lía en Twitter, esa parcela que Satanás se ha comprado en la Tierra). Con ellas empiezo, y a partir de ahí voy subiendo. ¡Vamos con el mambo!

Bajonas

“Blade Runner 2049” de Denis Villeneuve

Cuando echaron a Johann Johannsson como compositor de la banda sonora y pusieron en su lugar a Hans “Booooooong” Zimmer, ya me olí que esta secuela no iba a ser la maravilla que podría haber sido. Visualmente es espectacular, pero la historia central es un soberano tostón totalmente predecible. Hay detalles por aquí y por allá que prometen una pieza compleja y desafiante, que apunta a historias como las que Villeneuve nos tiene acostumbrados, pero yo que sé por qué o por quién, al final el director opta por centrarse en el menos interesante y más previsible de los hilos abiertos y olvidarse de todo lo demás. No entiendo en absoluto todos los halagos y las buenas críticas y que la consideren una nueva obra maestra, salvo por el arte y la fotografía, que sí son impresionantes. Por lo demás, como peli de ciencia ficción, y como peli a secas, “La Llegada” (por citar su otra gran película sci-fi) le da mil vueltas.

 

“Luciferian Towers” de GY!BE, y “Stubborn Persistent Illusions” de Do Make Say Think

Resumiendo: los dos son discos aburridos. No son abominables, para nada, pero sí decepcionantes. Supongo, sobre todo, porque soy fan de ambos grupos de-toda-la-vida, y he disfrutado como cochino en maizal con muchos discos de Constellation, incluso con algunos de los más obtusos. DMST no sacaban disco desde hacía mucho, y este nuevo, que esperaba con ilusión, les ha quedado desdibujadillo, como desganado, igual que le pasaba al último de Explosions in the Sky. Y Godspeed… pues da la sensación de que desde su nueva encarnación están embarcados en una jam perpetua que la verdad, empieza a resultar cansina. “Luciferian Towers”, además de un gran título, tiene algún momento decente, como este “Anthem for No State”, Pt. III” que os dejo aquí, pero poco más. Hace demasiado tiempo que van con piloto automático.

 

“Material Control”, de Glassjaw

¿En serio?¿15 AÑOS para hacer esta basura? De crear tres de mis discos favoritos a esta especie de amalgama informe de sonido abismal y melodías átonas. Como si se hubieran olvidado de cómo se monta una canción y cómo darle la fuerza que consiguieron darle en su momento. No me lo explico, de verdad. Debe de ser cierto que la edad no perdona.

 

“in·ter a·li·a” de At the Drive-In

Algo parecido me ha pasado con el nuevo disco de At the Drive-In, una de mis bandas favoritas cuando era adolescente. “Relationship of Command” salió en el año 2000 y aún te puede volar la cabeza si no tienes cuidado. Y de pronto, diecisiete años después se sacan esto de la manga y… Algún tema se salva, pero en general, para hacer esto hubiera preferido un nuevo disco de Mars Volta y no tener que ver a Cedric Bixler tratando de defender “One Armed Scissor” sobre el escenario gordo como un toxó. El disco suena plano, sin la energía extraña que les caracterizó. Totalmente olvidable.

 

La segunda temporada de Stranger Things + IT

Nunca entendí la fiebre del revival ni me mueve un pelo el rollo ochentero. Aunque me encanta “La Princesa Prometida”, me dan bastante igual “Los Goonies” o “ET” o las máquinas recreativas, y detesto todo el tema de la nostalgia egebera. Pero me flipó muy seriamente la primera temporada de la serie, sobretodo porque me pareció original dentro de sus mil homenajes y porque era muy divertida y con personajes entrañables. La segunda me ha parecido un refrito de lo mismo, con demasiadas canciones de la época, personajes nuevos medio resobaos, algún capítulo abominable, alguno mediocre y casi ninguno demasiado excitante. A “IT” la meto en el mismo saco porque ha tenido muchísimo éxito, pero básicamente (o quizás a causa de que) es Stranger Things con un payaso de por medio y alguna que otra escena vistosa.

 

La avalancha de películas de superhéroes en universos compartidos

Y toda la peña que se las toma tan en serio. ¿De verdad vamos a tener que estar debatiendo sobre las debilidades morales de Superman y sobre si Marvel o DC hasta el 2027?¿Como si tuviera alguna importancia para nuestras vidas? Vamos, no me jodas.

 

“Ghost in the Shell”, de Rupert Sanders

Sabía que no había manera de hacer justicia al anime original, y que el director era un patata, pero fui a verla por curiosidad y porque visualmente me llamó la atención. A los diez minutos ya nada me interesaba, no sólo en la pantalla, sino en la vida entera. El tontolaba de Rupert Sanders me quitó las ganas de vivir. La entrada me costó nueve pavos y me dormí dos veces. No te lo perdonaré nunca ScarJo.

 

“La La Land”, de Damien Chazelle

Sé que la película ya tiene su tiempo, pero yo la vi hace muy poco. Y vista también “Whiplash”, tengo la sensación de que Damien Chazelle me caería fatal si lo conociera. Está obsesionado con el jazz de una manera bastante snob, sus personajes son machos alfa que sólo sueñan con el éxito, y tiene una pinta de intensito que tira de espaldas. La película, bien hecha, pero llena de tópicos y con momentos más cursis que llamar a tu hija Cloe, como la escena que os dejo aquí abajo (facepalm).

 

Björk

Esto me duele, porque mira que la Biyork es una de mis artistas favoritas de todos los tiempos. Pero desde hace tiempo que no entiendo muy bien a dónde quiere llegar ni me siento muy conectado con su trabajo. Me gustaron partes de “Vulnicura”, y entendía que estaba compuesto en un momento complicado, pero en general me horroriza “Utopía”, así como los vídeos que lo van acompañando. Admiro su capacidad para reinventarse siempre, pero esas flautas… Esos pajaritos… Ese rollo bucólico marciano… Hace demasiado tiempo que no saca un disco que me llegue a fascinar como lo hizo en su momento.

 

“American Gods”

Tengo sentimientos encontrados con esta serie, basada en una novela de Neil Gaiman que siempre he amado. Hay capítulos geniales, tienes a Ian McShane y a la sin par Emily Browning, hay un montón de inventiva visual, y tanto por argumento como por audacias narrativas merece la pena echarle un ojo, pero también tiene diálogos confusos, tramas estiradas que no aportan nada y momentos en que usa el CGI como un niño usaría el Paint. Habrá que esperar a la segunda temporada y esperemos que vaya a mejor.

 

La séptima temporada de Juego de Tronos

No me entiendan mal. Me tragué toda la temporada disfrutando en muchos momentos, y para el capítulo final estuve con mis amigos gritando a la pantalla como un poseso. Pero pensándola en retrospectiva esta fue la temporada en que definitivamente esa serie que era todo claroscuros, grises, y un romper constantemente con los tópicos de la narrativa fantástica (como hicieron las novelas), tiró por el camino recto y nos ofreció en bandeja de plata y masticadérrimas las soluciones que supongo muchos esperábamos, con ración extra de dragones. Condensando el ritmo de la acción en unos capítulos que parecían hechos en fast forward. Entiendo que sólo les quedaban dos temporadas para cerrarlo todo, pero al final la sensación era de haber estado construyendo durante años algo que presumiblemente se ventilarán en un pis pas sin atender a su propia coherencia interna. Y da un poco de pena. Igual que en el caso anterior, habrá que ver cómo se manejan en la gran y previsiblemente MEGAÉPICA temporada final.

 

Flipadas

“A Ghost Story” de David Lowery

Podría soltar una parrafada eterna sobre por qué me gusta tanto esta película. Pero en realidad tampoco quiero destriparla, ni tratar de convencer a todos los que la encontrarán tonta o pretenciosa. Les entiendo. Pero mi experiencia al verla fue algo que sólo puedo describir como magia. Como un momento trascendente. Todas las piezas encajan en un puzzle sutil, maravilloso y de una sensibilidad exquisita, que juega con los tópicos de la historia de fantasmas, el costumbrismo amoroso, el ensayo experimental e incluso el cine de época, para crear algo único. Una de las películas más bonitas e inteligentes que he visto nunca y mi favorita del año, de lejos.

 

“Untrue” de Burial

Os dije que la lista sería anacrónica. Llego diez años tarde a este disco. Ya lo había escuchado antes, pero no le había prestado demasiada atención. Me gustaba pero nunca me había pegado duro. Con motivo de su décimo aniversario empecé a leer sobre él y ver vídeos, y le di otra oportunidad. Y virgen santa si me atrapó esta vez. Es imposible entender la música electrónica y sus aledaños en la pasada década sin este disco. Diría incluso que es difícil entender el carácter resbaladizo de la ciudad globalizada del mundo de hoy, su fugacidad, la precariedad y la poesía de nuestra alienación, sin este disco. Más vale tarde que nunca, y vaya si es cierto en este caso.

 

“Automatic for the people” de R.E.M.

A éste llego todavía más tarde. 25 años tarde, para ser exactos. Pero tiene también sentido porque la banda ha sacado una versión remasterizada y extendida precisamente para celebrar (capitalizar) ese aniversario. E igual que con Burial, he vuelto a escuchar este discazo después de mucho tiempo, y joder, qué bueno es. Qué calidad sonora y compositiva, qué letras, qué rollazo tiene la voz de Michael Stipe, qué atmósferas y qué nostalgia del futuro. Brillantísimo hoy igual que entonces.

 

“Girls”

Lena Dunham (y su alter ego Hannah Horvadt) se despidió de la serie que la hizo famosa como siempre: siendo inmisericorde con el mundo entero empezando por ella misma, haciéndonos sentir incómodos en nuestra propia piel y dejándonos para el recuerdo una de las mejores escenas finales de los últimos años. “Girls” tiene muchos méritos en su haber, el primero de los cuales ha sido el conseguir que un puñado de tontos del culo neuróticos y egocéntricos nos resultaran tan reales y cercanos que no pudiéramos dejar de observar sus desastrosas andanzas. Y quizás el más importante: demostrar una y otra vez que el feminismo consiste sobre todo en darte a ti misma el lujo de ser libre, aunque por ello acabes enfadando hasta a tu propia sombra. Para mí una de las mejores series de lo que llevamos de siglo.

 

“Inventar el futuro” de Alex Williams y Nick Srnicek

Williams y Srnicek son los autores del Manifiesto Aceleracionista, un panfletillo de unas cuantas páginas que podéis consultar aquí y que saltó a una cierta fama en 2012. Ellos no son los primeros aceleracionistas, pero sí los que más tracción mediática han ganado hasta el día de hoy. A grandes rasgos, proponen que la izquierda del futuro debe abrazar los aspectos del capitalismo que más le convienen (la automatización, la disolución de las fronteras en el mundo globalizado, el flujo digital de capitales, las posibilidades de la biotecnología, etc.) y acelerarlos para alcanzar un nuevo estadio universal, en el que el trabajo ya no será necesario y los humanos podremos dedicarnos al desarrollo de nuestras potencialidades. Lo más interesante del libro no son tanto sus propuestas (un tanto ingenuas a veces, un tanto abstractas otras) sino su convencida reclamación de un futuro común desde la izquierda, en lugar de retirarse a posiciones de resistencia perpetua,  y sobre todo la manera en la que narran el mundo de hoy y la historia de cómo el sentido común neoliberal acabó por convertirse en hegemónico. Creo que es un libro muy necesario para entender nuestro mundo actual e imaginar nuevos caminos.

 

“Desierto”, manifiesto anónimo

Este libro podría leerse como el reverso tenebroso del anterior, y yo creo que en cierta medida se complementan. En mi mente, al menos, así ha sido, y ambos libros me han influido de forma bastante radical durante el año. Básicamente, lo que explica el autor de “Desierto” (autodescrito como un anarquista inglés de treinta y tantos) es cómo el mundo ya ha pasado de largo el momento en que podríamos salvarnos de un Cambio Climático devastador, que no va a haber una revolución global contra el capitalismo, y que nos toca ponernos las pilas y organizarnos en grupos autónomos que aprendan a vivir en un mundo completamente distinto a todo lo que hemos conocido hasta ahora. Dentro de su pesimismo, hay luz, ya que el autor habla de la posibilidad de iniciar nuevas y mejores vidas en las tierras salvajes que propiciará este mundo roto.

 

“Estabulario” de Sergi Puertas

Relatos salvajes para nuestro salvaje mundo, con un giro castizo y pulp. Como JG Ballard después de un empacho de Tele 5, salmorejo y psicotrópicos. Acojonante, audaz y macabramente divertidísimo.

 

Los cuentos de Peter Straub

Si te gusta el terror sutil, enigmático, que te hace sentir incómodo y cuestionarte tu posición en el mundo, Peter Straub es tu hombre. Además escribe con una técnica impecable y mucha inteligencia, y sus historias suelen ser muy originales. Recomiendo el recopilatorio “Casas sin Puertas”.

 

“Process” de Shampa

Soul y RnB para mentes inquietas, con ese sabor a club electrónico british que tanto echamos de menos en el más reciente James Blake. Cremita.

 

“Melodrama”, de Lorde

Keep on growing, young lady, you’re amazing.

 

“Get Out”, de Jordan Peele

Inteligente, original, filmada con gusto y ritmo, tensa como una cena de empresa y muy muy negra (no pun intended). Un thriller de sobresaliente, perfecto para los tiempos que corren.

 

“Dunkirk” de Christopher Nolan

Aunque reconozco que el tipo cada vez me cae más gordo, y algunas de sus películas no cuentan tanto como aparentan, lo cortés no quita lo valiente: pocos hay que dirijan blockbusters como Nolan en 2017. Ni soy muy de cine bélico ni me pone la épica nacionalista, pero es que menuda masterpiece visual y menuda lección de narrativa, copón.

 

El vídeo de “Element” de Kendrick Lamar, dirigido por Jonas Lindstroem & the little homies

“DAMN” me pareció inferior a “TPAB”, pero sigue siendo un muy buen disco de un artista importantísimo para el género, la escena musical de su país y el estado de la música contemporánea en general. Un puto genio se mire por donde se mire. Sobre todo porque siempre sabe con quien colaborar y porque tiene una visión clarísima de lo que quiere. Los vídeos de “Humble” y “DNA” también son dignos de mención, pero aquí simplemente se sale. Gordon Parks estaría contento.

 

“Floa” de Mammal Hands

Un trío de jazz experimental para fans de Portico Quartet, Esbjörn Svensson Trio, Niels Petter Molvaer, Brad Mehldau,  Tied & Tlicked Trio… En 2017 han sacado un nuevo disco llamado “Shadow Work”, pero yo los descubrí con su disco anterior, que de hecho es tan solo del año pasado, y la verdad es que lo he disfrutado muchísimo en mis recorridos en bici por la ciudad. Mucho fuego.

 

“Early Riser”, de Taylor McFerrin

Un disco de 2014 que he escuchado mucho este año, mezcla imprevisible de jazz, RnB, melodías vocales excelsas, electrónica… Me encantó descubrirlo de pronto y verme tan sorprendido por la sensibilidad de un gran músico cuyo padre además es Bobby McFerrin, al que todos conocemos por su clásico “Don’t Worry Be Happy”. Menudo salto.

 

“45 cerebros y un corazón”, de María Arnal i Marcel Bagés

Los que vivimos en Barcelona y estamos un poco al tanto de lo que pasa en el mundo musical de la ciudad habíamos tenido la suerte de verles varias veces en directo y conocíamos muchos de los temas de este disco antes de que saliera. Pero ha sido un grandísimo placer descubrir que los temas nuevos compuestos para la ocasión son algunos de los mejores que han hecho nunca. Para los que aún no los conozcáis qué decir aparte de que compréis su disco y sobre todo HAGÁIS EL FAVOR DE VER A ESTA PAREJA en un escenario si no lo habéis hecho aún. Una voz que esperemos nos dé muchas más alegrías en el futuro.

 

“The Handmaid’s Tale”

Aparte de lo perfecta que es su fotografía y de sus actores soberbios y de lo atrayente de su premisa, lo más seductor y terrorífico de la serie es que se puede leer no tanto como una distopía, sino como una simple exageración de la realidad heteropatriarcal, militarizada y ultra que ya domina en gran parte nuestras vidas. Igual que pasa con “Black Mirror” y con mucha de la mejor ficción distópica, lo grande de esta serie, para mí, es la agudeza con la que retrata nuestro actual estado de las cosas. Y eso da mucho miedo, y por eso no puedes dejar de ver un capítulo tras otro tras otro. De lejos la mejor serie que he visto este año.

 

El RAP en español

Más allá de C.Tangana y de la fiebre trap (que por otro lado nos ha dejado muy buenos temas e incluso un disco medianamente disfrutable en manos de Pimp Flaco & Kinder Malo), el erreapé con buenas rimas, grandes producciones y mensaje fuerte nos ha seguido dando muchas alegrías desde todos los frentes. Desde el lado más jarcor, personificado en el tótem que sigue siendo Sho Hai (grande su “Última Función”) y en discípulos como Ayax y Prok o Hard GZ, hasta el más experimental, de la mano de un siempre radical Miguel Grimaldo o un Recycled J que se ha sacado de la manga un recomendabilísimo y muy original “Oro Rosa”. Mención aparte merecen un Bejo que lo ha petado a lo loco con todas las de la ley haciendo su rollo y el recuerdo agridulce para la grandiosa Gata Cattana, a lo que nunca echaremos lo suficiente de menos y que al menos nos dejó un recuerdo póstumo en forma de un “Banzai” personalísimo y lleno de clase, mensaje y flow.

 

“Who told you to think??!!?!?!?!” de Milo

Uno de los mejores raperos que ha dado el underground americano en los últimos años. Sensibilidad, flow, bases sutiles pero con mucho power, y unas letras cotidianas a la par que poéticas. Muy recomendable también su disco anterior “So the Flies don’t Come”, de 2015.

 

“Logan” de James Mangold

Diría que es la única película de superhéroes que me ha FLIPADO ever. Al borde de la butaca desde la primera escena. No es que sea uberoriginal, porque al final cumple con todos los tópicos de un western crepúscular, pero MYGOD qué energía, qué escenas de acción, qué papelón de todos los actores (salvo el villano, que era un poco meh), qué trabajo estético y qué detalles por todas partes.

 

“One Day”, de Akira Kosemura

Otro disco de 2016 que se cuela en la lista. Este disco del pianista japonés me ha acompañado en un montón de despertares durante el año. Es perfecto para relajarse un rato, y dejar que la belleza de lo simple te invada. Una maravilla sencillísima.

 

Reykjavíkurdaetur

Me enamoré de ellas y de su fuerza sólo con ver uno de sus videoclips (éste que tenéis aquí mismo), cuando descubrí que venían al BAM de este año. Y después las vi en directo, liándola parda en dicho festival. Y la verdad, no recuerdo cuándo fue la última vez que disfruté tanto en un concierto. Qué energía, qué descaro, qué calidad, qué fiestón, qué manera de plantarle cara al machismo que tradicionalmente se asocia con el hip hop. Jefazas.

 

“Brutalism”, de Idles

La Gran Bretaña que odia el tatcherismo, a la reina y a todo lo estúpido de su país y del sistema entero sigue viva. Rabia, conciencia, vídeos geniales, mucho gamberrismo y sobre todo temazos.

 

Bola extra: “Night in the Woods”

A un servidor le gustan mucho los videojuegos, y durante este año he jugado bastante a unos cuantos. Pero para que alguno de esos juegos encaje en una lista como ésta tiene que ser bastante especial. “Night in the Woods” lo es. Un juego independiente que nos cuenta la historia de Mae Borowski, una gata veinteañera que vuelve a su pueblo de la América profunda después de dejar la universidad, y se encuentra con que todo lo que ha conocido hasta entonces ha cambiado. Una historia de animales antropomorfos y trasfondo sobrenatural, con un trabajo de arte brutal, y que antes que centrarse en las mecánicas típicas del videojuego construye un universo de personajes carismáticos con los que siempre apetece conversar y liarla y descubrir los misterios de Possum Springs. Muy enamorado de esta creación, la verdad. Os animo a que la probéis si podéis.

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