La ciudad sí es para mí

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2015 fue un año de cambios. Tuvo de todo, proyectos que empiezan, trabajos que acaban y alguna que otra idea que prometía que no se acabó de concretar. También fue escenario de unas interminables obras en mi hogar, alguna que otra boda (no mía) y de muchos cumpleaños de los de la quinta del 85. El número de días con resaca ascendió aproximadamente a quinientos veintipico.

Después de algo así como año y medio escribiendo para la revista Playground, eso se acabó. Tras un par de meses de sana rascada genital me incorporé al equipo del FAD Barcelona para coordinar una exposición retrospectiva del City to City, un premio internacional que la entidad lleva otorgando desde 2008 a proyectos de mejora de la vida en las ciudades. En 2015 el FAD quería darle un vuelco al premio y para ello decidieron hacer una exposición diferente a todo lo que habían montado hasta entonces.

El proyecto, al que entré un poco de rebote, acabó convirtiéndose en una experiencia muy divertida y sobre todo instructiva en muchos sentidos: no sólo en términos de qué significa montar una exposición, cosa que no había hecho nunca, o de trabajar con un montón de gente distinta en ese contexto, sino sobre todo porque tuve la oportunidad de conocer un poco mejor cómo funcionan las políticas de control del espacio público en Barcelona, y reflexionar en torno a la manera en la que estamos manejando la vida cotidiana en la ciudad.

No me extenderé mucho en esta materia, si queréis saber más sobre todas estas cosas que explico podéis ir a la web del premio. Sólo diré que a lo largo de estos meses de encontronazos, burocracia, creatividad y charlas con gente diversa de lo más interesante, salí convencido de que si hay algo que quiera hacer es seguir indagando en las maneras en cómo vivimos y organizamos nuestra vida en la ciudad. No desde el punto de vista del estudioso que todo lo basa en datos y bibliografía, sino desde la humilde pasión del caminante y desde el convencimiento de que si no damos con otra manera de vivir, las ciudades que amamos se nos morirán en las manos.

En 2016 continuamos con el City to City, con una convocatoria de premio que estará abierta hasta abril, y actividades que preparamos para ir haciendo a lo largo del año. Espero poder seguir conociendo gente estupenda y contribuyendo con mi grano de arena a que Barcelona sea cada día un lugar un poco más vivible.

En parte por eso también he decidido hacer algo que no hubiera imaginado jamás que acabaría haciendo: montarme un canal de Youtube. Se llama Mutaciones del Fantasma y en él voy a intentar explorar algunas cuestiones que siempre me han interesado en torno a las ciudades, desde la perspectiva de su presencia en el cine y el audiovisual. Me apasiona meterme a investigar en esa intersección entre la ciudad y la pantalla, las maneras en las que representamos nuestra vida cotidiana y cómo se relacionan con nuestra vida real. Todo siempre hecho desde el amor, la broma y con ganas de tocar un poco las narices a nuestro querido establishment mediático y político.

Si queréis echarle un ojo, no tenéis más que seguir este link. Y no olvidéis comentar, tanto si os gusta como si lo encontráis abominable. Tengo intención de seguir colgando vídeos en él, así que toda sugerencia o amenaza de muerte se agradece.

Feliz año a todos, y a seguir bien.

Standstill: despedidas que saben a victoria

Esta entrada se publicó originalmente en scannerfm.com

Es complicado emitir juicios sobre una banda como Standstill. Por trayectoria, tesón, personalidad, calidad y número de clásicos en su haber, lo único que darían ganas de hacer cuando toca hablar sobre ellos es una humilde reverencia, un a sus pies, gracias y a otra cosa.
Doblemente complicado para quien como yo tiene una relación emocional y difícil con el grupo. Emocional porque Standstill son una banda que se te mete dentro. Sus fans lo son porque de alguna manera la música les ha transformado, les toca en lo íntimo. Difícil porque después de comprar cada uno de sus discos desde que salió “The Ionic Spell” (2001), y teniendo en cuenta que mi bautismo en los conciertos de hardcore tuvo lugar con Standstill delante (encima, más bien) durante la gira del “Memories Collector” (2002), viví con los años lo que sólo podría describir como una ruptura sentimental, un lento desengaño amoroso.

Fue un proceso gradual, callado. De sentirme absorto y extasiado, escuchando “Standstill” (2004) en loop, a la relativa sorpresa de un todavía poderoso “Vivalaguerra” (2006). Hasta que un día escuché “Cuando ella toca el piano”, de “Adelante, Bonaparte” (2010) y me di cuenta, desde los oídos pero muy desde el estómago, que aquello ya no iba conmigo. Sin acritud ni rencores, a partir de ahí cada uno tiraría por su lado.
Por eso acudí algo nervioso al primero de los dos conciertos de despedida da la banda en Barcelona. Como si me fuera a encontrar con una ex novia de la que guardo recuerdos íntimos, maravillosos algunos, brutales otros. Una persona junto a la que has crecido y vivido a tope, pero que con el tiempo y la distancia se ha ido convirtiendo en una extraña. A veces piensas en ella, muy de pasada, y sonríes lo justo.
Sin embargo, cuando un día te enteras de que se va definitivamente, que tal vez nunca la vuelvas a ver, te da un pequeño vuelco el corazón y sabes que tendrás que ir a despedirte. En persona, cara a cara, sin trucos.

Y eso hago: plantarme en una Sala Apolo llena hasta la bandera, en la que la expectación puede palparse. El aire es eléctrico. Cuando salen los cinco músicos al escenario, vestidos de negro impecable, se los ve serios pero visiblemente impresionados por el llenazo, por los aplausos eternos, por una ovación que inunda la sala y los aúpa muy alto antes de que toquen una sola nota. Los ves ahí arriba y de pronto vuelves a sentirte en casa. Los primeros acordes de “1,2,3, sombra” y la voz de Enric suenan en un ambiente sacro, de reverencia total. Y tú te sorprendes por un momento pensando que todo sigue igual, que nada ha cambiado.

Pero vaya si ha cambiado.

Poco a poco, conforme avanza la noche, se te pasan los nervios y observas a tu ex con calma. Te fijas en los detalles. Conforme escuchamos “Me gusta tanto” o “Que no acabe el día”, reparas en cómo ha cambiado su lenguaje, su manera de expresarse, y en que quizás no os entendéis tanto como antes. Sabes que sigue siendo la misma persona, percibes rastros de esa pasión desbordante que habita en su interior y siempre te sedujo. Pero ahora existe una barrera entre vosotros. Invisible, sutil, tierna incluso. Pero una barrera.

Te fijas también en sus nuevas compañías. En la gente que la rodea, los que han venido también a verla. Y te sorprende ver a tu alrededor un público tan variopinto, tan inconexo, que se comporta de maneras con las que no empatizas. Y te dices a ti mismo que es normal, que uno crece, y cambia y amplía sus círculos. Pero egoístamente sientes cierta decepción, cierta pena porque las cosas han perdido una cierta “pureza”, que no son “como antes”, cuando entre ella y tú había una conexión directa, telepatía casi. Al mismo tiempo, intuyes también que todo ese rollo de la pureza probablemente es algo que sólo existió en tu mente y que a quién le importa si todo el mundo disfruta tanto con los tambores de “Adelante, Bonaparte” (la canción).

Te relajas. Te tomas tres cervezas y pronto empiezan a caer algunas anécdotas de los buenos tiempos que pasasteis juntos. Suenan “Yo soy el presidente de la escalera”, “Feliz en tu día”, “La Mirada de los Mil Metros”, “Dead Man Picture”, y los ánimos se caldean poco a poco. Se escapan las sonrisas, el corazón se acelera. Los sentimientos están ya a flor de piel en una sala recorrida por las vibraciones de un sonido trascendente. Es el ritual de lo habitual, liturgia del arte enganchado a la vida. El sonido de veinte años persiguiendo la verdad a través de la música. De un amor que duele y cura. A esas alturas da igual quienes somos o quienes fuimos. Allí estamos todos, rendidos a sus pies.
Así que nos lanzamos sin red los unos sobre los otros. Todo es calor y ritmo y golpes de pecho y chillarle al aire. Y empiezan a caer una tras otra: “Two Poems”, “Two Minutes Song”, “Poema nº3”, “Let Them Burn” y un “Cuando” tan intenso que todavía me estremezco cuando lo recuerdo. Cinco músicos destilando intensidad a raudales, sonido perfecto, emoción rebosante. Cuando te das cuenta, tu ex y tú os habéis quitado la ropa, y os estáis devorando una última vez. Quieres sacarte los pulmones por la boca a fuerza de gritar un himno tras otro. Recuerdas cada momento vivido, cada noche eterna, cada domingo triste, cada excitante inicio, cada aventura, victoria y derrota. Ya no sabes ni dónde estás, sólo ardes.

Se despiden con un luminoso “1,2,3 sol”, su hit más memorable. Una oda a la lucha cotidiana, a la esperanza. Lucha y esperanza. Dolor y alegría. Siempre a la búsqueda de un imposible. Trabajando más duro que nadie para conseguir transmitir aunque sea un fragmento de pura realidad, cruda, hermosa, en plena combustión. Se calman entonces los cuerpos y te dices a ti mismo que lo han conseguido de nuevo. Que siempre la vas a querer.

Os despedís. Al día siguiente estás dolorido por dentro y por fuera. Pero sereno, feliz. La historia, su historia, que es la de todos nosotros junto a ellos, llegó a su fin. La tragedia, el éxtasis, la ternura, la complicidad, la violencia, la diversión, quedaron atrás. Nuestros cuerpos destrozados y ahora nuevos, después de la catarsis. Veinte años concentrados en un orgasmo de los sentidos, tantos corazones como puños hay.
Y sabes que ya, ahora sí, sólo queda dar las gracias. Gracias por compartir, por pelear, por resistir, por poner a prueba vuestro enorme talento, por estar y sobre todo ser. Gracias Enric, Piti, Ricky, y a todo el resto de la familia Standstill. Os llevamos en el corazón. Y nuestro corazón como estandarte en las mil batallas que nos quedan por librar.

Del voto y otras hierbas

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Equipo de comunicación de Barcelona En Comú en la noche del debate final entre alcaldables de Barcelona 21/05/15

El 24 de mayo de 2015 será una fecha que muchos de nosotros vamos a recordar intensamente. La primera vez que muchos votaremos en unas municipales con ilusión verdadera, con incertidumbre, con un nudo en el estómago. Con el vértigo de la duda y la esperanza y un brillo raro en los ojos. Mirándonos unos a otros en los colegios electorales y las calles como nunca antes habíamos hecho. Con complicidad y una sonrisa que lucha por escaparse de los labios.

Estas elecciones serán el verdadero primer paso serio que muchos vivimos desde que en 2011 las plazas estallaran. En mi vida, en las vidas de tantos, han pasado demasiadas cosas en estos cuatro años como para resumirlas en un párrafo. Pero digamos que ha habido desconcierto e ilusión, ha habido miedo y rabia, ha habido ideas y conversaciones y gritos y lágrimas y sobre todo proyectos. Vitales, de los que importan. De los que se podrían llamar, citando a Nacho Vegas, una “resituación”.

Para muchos y muchas de nosotros, esos proyectos han pasado necesariamente por la politización de la vida y la ruptura con ciertas ideas hegemónicas. Por el descubrimiento de “lo común”, del “otro”, de todas las opciones vitales que los medios, el aparato estatal y la educación tradicional nos habían negado. De las que nosotros mismos, muchas veces sin querer, nos habíamos ido alejando. Y en ese proceso de involucrarse con otras formas de vida, de reivindicar derechos, de “devenir nosotros”, hemos elegido muchos caminos distintos. Desde los proyectos libertarios al activismo de barrio, las intervenciones artísticas, el cooperativismo, la protesta, la resistencia, la okupación… Hasta la lucha por recuperar unas instituciones que muchos veíamos secuestradas por poderes ajenos al bien general.

Este domingo será la primera y muy importante prueba de fuego para los que tomaron ese último camino y llevan mucho tiempo trabajando en sus proyectos políticos, pero también para una ciudadanía que en buena medida todavía vive en un magma de expectación, miedo, resignación, negación, desconfianza, necesidad, furia y urgencia. Lo viejo y lo nuevo conviven, dan forma a nuevas criaturas, y a veces también a monstruos.

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Pase lo que pase, las reglas del juego ya están cambiando mientras escribo esto. No tiene que ver sólo con el resultado de estas elecciones, sino más bien con la manera en la que estamos viviéndolas (y practicándolas) como sociedad, como ciudad, como vecinos. Como además quiero ver a dónde nos llevará todo esto, iré a votar. Podría parecer lógico, ya que he estado involucrado activamente en una de esas nuevas candidaturas municipalistas. Pero es a la vez raro para mí, ya que mis posiciones políticas personales no pasan necesariamente por la institución. Y lo más raro de todo es que votaré contento. Orgulloso.

No me he convertido de pronto en un fundamentalista del sistema electoral. Creo que hay cantidad de brechas y espacios de actividad política que desarrollar cada día que no tienen nada que ver con lo que conocemos como “democracia”, una experiencia muy incompleta. Además ha habido parte de la vivencia de campaña que se me ha hecho muy cuesta arriba, sobre todo la parte que tiene que ver con la manipulación de los medios y las opiniones en redes sociales. Pero sí que tengo la ilusión de que este largo proceso conduzca a un primer hito importante. De que empiece el deshielo.

Me cuesta mucho imaginar cómo habrán vivido todos estos últimos meses, y en especial las últimas semanas de campaña todos aquellos amigos, familiares, conocidos o gente a la que me cruzo por la calle, que normalmente no están muy involucrados en temas políticos. La percepción que da vivir algo de cerca hace difícil la perspectiva. Pero sé que habrá por ahí mucha gente que, por convicción, por desidia, por desánimo, por resignación, por no haberse podido decidir o como forma de protesta, se debate todavía entre el votar o no y que no tiene nada claro qué hará el domingo.

En un sistema democrático, y aunque a veces pese, cualquier opción de voto o de abstención ha de ser radicalmente respetada. Por eso yo no diría nada al respecto si no pensara que realmente hay razones para hacerlo. Que estas no son unas elecciones cualquiera. Y que hay motivos para levantarse del sofá e ir a votar. Al menos yo los tengo, y quiero compartirlos.

postales2Porque las ciudades son el campo de batalla político del siglo XXI. Los entornos urbanos acumulan riqueza, diversidad e ideas. Son el epicentro de las tensiones y las desigualdades más grandes, pero también, como lo han sido siempre, de todas las formas de innovación social que tengamos que inventar sobre la base de lo que ya existe. Quiero formar parte del tejido vibrante y complejo que da forma a la ciudad. Quiero reclamar para nosotros un entorno urbano que se nos lleva años escamoteando. Eso se hace día a día, en los barrios y las calles, pero también tomando unas instituciones urbanas que se pensaron (y lucharon) en común pero se han gestionado prácticamente siempre en petit comité. La democracia urbana está por llegar todavía, y está en nuestras manos que sea una realidad.

Por toda la gente a la que, como a mí, le gustaría instalarse en un barrio, echar raíces, procurar a los que vendrán un entorno digno, una vida vivible. Hay que acabar con la idea de que sólo votamos por nosotros mismos, de que cualquier manifestación política sólo va dirigida a nuestro propio bienestar. Ni la dignidad ni la libertad son bienes individuales. Nuestra libertad no acaba donde empieza la de otros. Es un bien común que hay proteger entre todos. El lema libertario “si tocan a una nos tocan a todas” sintetiza esta idea. Y las instituciones que ahora mismo nos oprimen llevan ya demasiados años tocándonos (la dignidad y las narices). Por eso tenemos que defender en común esa libertad, eligiendo representantes que simpaticen con nosotros y nos defiendan frente a posibles abusos, en lugar de ser ellos los que abusan.

Porque esas instituciones que están por encima de mí me dominan, me representen o no como ciudadano y persona. Por tanto tengo que intentar, junto con mi tribu, que las armas de su dominación no me asfixien. La única manera de que eso suceda es que la institución y yo tengamos más cosas en común. Esto es, que mis representantes se parezcan más a mí, que entiendan mi posición dentro del entramando social y no me vean como un enemigo.

patossaPorque todas las luchas son simultáneas. En el tejido político-asociativo a pie de calle inquieta que la entrada en el escenario de nuevas formaciones políticas debilite el trabajo cotidiano de muchos años de los movimientos veteranos en la lucha. Es un miedo legítimo, pero tal y como yo lo veo, esto sólo ocurrirá en la medida que las formaciones políticas electas se separen de la base social, y sobre todo de que les permitamos o no separarse de ella. Una ciudad vivible es una ciudad en la que todos los procesos de cambio, los que se llevan a cabo desde la institución, los que se desarrollan en ateneos, asociaciones, calles, plazas, son la misma lucha. Si queremos conseguir resultados, tenemos que entender que, desde que Thomas Müntzer y sus campesinos gritaran “¡Todo es común!” en la revolución de 1525, sólo ha habido en realidad dos grandes tipos de lucha: la del poderoso contra el oprimido y la de quien quiere compartir contra el que quiere poseer a costa de los demás. Por eso debemos actuar en todos los frentes, abrir todos los caminos, tender todos los puentes. Hacernos fuertes en la calle y en el hemiciclo. Aprovechar cualquier grieta que se nos presente para hacer palanca. Estas elecciones son sin duda una de esas grietas.

Porque vivimos un momento excepcional, y para superar los retos que se nos vienen encima vamos a necesitar toda la ayuda y organización que podamos conseguir. Y no hablamos sólo de la imperiosa necesidad de limpiar las instituciones de corrupción, asegurar las pensiones o acabar con la precariedad laboral. Hablamos de verdaderos desafíos a nuestra soberanía popular, decretos y leyes gestados desde despachos con total opacidad, tratados negociados en secreto por entidades muy poderosas, como ese amenazador TTIP que básicamente está pensado para que Europa se rinda a las grandes corporaciones estadounidenses. Que podamos o no impedir la firma de estos acuerdos que condicionarán nuestra vida y la de las generaciones por venir puede depender en gran medida de lo que hagamos en este año de elecciones municipales, autonómicas y generales. De lo fuerte que consigamos oponernos a un poder que hasta hace bien poco nos parecía irreductible.

Porque a ese poder le interesa la abstención. Cualquier espacio de silencio les sirve a ellos para llenarlo con su discurso, a través de su tupida y omnipresente red de propaganda institucional. ¿Os acordáis de la mayoría silenciosa que tanto ha aireado el PP durante las miles de manifestaciones que han poblado el país durante su gobierno? Es la misma a la que citaba Nixon cuarenta añjuliasolans-732x1024os atrás mientras llevaba a cabo su imperialista y desastrosa guerra de Vietnam. Pero como le contestaba entonces Jerry Rubin, “¿Cómo sabe usted que esa mayoría existe, si no habla?”. No dejaré que se apropien de mi silencio y para ello usaré todas las herramientas que estén a mi alcance. Esta vez mi martillo será mi voto.

Porque todo acto político es profundamente íntimo. El discurso tecnócrata (ni de izquierdas ni de derechas, bien hecho) es una falacia. La tecnocracia es una ideología como cualquier otra, que suele utilizar el poderoso para mantenerse en el poder. No hay como un experto para desactivar el pensamiento crítico y convertir al opositor en un animal irracional. Por tanto, si dejamos la vida política en sus manos, basta con elegir al experto que más nos convenga para inclinar la balanza a nuestro favor. Por el contrario, una conexión íntima creada a través de lazos de solidaridad, empatía, trabajo mutuo, colaboración e ilusiones compartidas es algo mucho más sólido, y algo en lo que verdaderamente confío a la hora de tomar decisiones que afectan a mi comunidad. Una aproximación íntima a la política implica que no estaremos pendientes de índices de bolsa, encuestas, informes, o cualquier otra fuente de datos altamente volátil y manipulable. Significa que entendemos la política como una posición en el mundo, como una manera de relacionarnos. Que en nuestro fuero más íntimo nos estamos poniendo del lado del que sufre o del que oprime, del que no tiene o del que lo tiene todo. Que estamos tendiendo una mano, o estamos poniendo un muro. Elegir lo primero es lo que llaman “política de los cuidados”. Hoy estoy ilusionado porque confío en que hay candidaturas en todo el estado, y en mi ciudad, que comprenden que algo tan fundamental para entendernos en sociedad ya no puede ser obviado, sino que tiene que pasar a primera línea de debate.

Porque quiero reivindicar la alegría. Junto con los cuidados, otra de las ideas que se respira en las nuevas formaciones es afirmar la necesidad de construir un entorno urbano mejor, pero no con la rigidez del estadista, sino con el calor de los abrazos y la solidaridad. Y también con humor, con broma, con descaro, y usando referentes que todos manejamos en procesos que no parten de una sola persona o un gabinete sino de un colectivo que ha decidido autodeterminarse. Para eso, y para resistir las embestidas del poder constituido, hace falta mucha paciencia, mucho coraje, y muchas risas. Para crear vínculos, para poder hablar de un verdadero engranaje de convivencia que no sea impuesta sino real, para elaborar un lenguaje común. Como ya muestra la pequeña colección de carteles que ilustran estas palabras, esta campaña municipal ha llenado Madrid, Barcelona y las redes de color, de swaj, de fuegote. Y lo hemos pasado fetén. Esa ya es otra pequeña victoria.

Porque el acto político también es imaginación hecha cuerpo. La política no es sólo una gestión eficiente de recursos, sino que ante todo es una herramienta para llevar a la práctica las maneras de vivir que imaginamos. Una democracia real debería proteger esa diversidad, permitirnos idear nuevas maneras de convivir, de comunicarnos, de cuidarnos. Hoy somos muchos los que compartimos un horizonte común, porque llevamos tiempo imaginando juntos. Ahora toca llevar eso a la práctica. Lo haremos día a día, reivindicándonos allá donde vayamos, pero queremos que nuestras instituciones nos ayuden también a hacer realidad esas ideas. Y este es un camino que para muchos empieza este domingo.

¿Damos el primer paso?

Mientras os lo pensáis aquí os dejo unas cuantas canciones de guerrilla. ¡Salud!

En las batallas by Inuyt on Mixcloud

El azar desde esta altura

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No hace mucho escribí un cuento. Estaba pensado para ser un regalo de cumpleaños y de alguna manera quería que tuviera algo de autobiográfico, que en él hubiera detalles sobre el regalador y la persona regalada. Así que me puse a ello con el cuchillo en los dientes, en modo explorador, como siempre hace uno cuando se lanza a escribir. Pero como vi que la historia funcionaba y la ocasión lo merecía, me vine arriba y la cosa se me fue un poco de las manos. Al final el relato en cuestión de autobiográfico acabó teniendo más o menos poco, más allá de los cuatro apuntes que tal vez algunos detectarán aquí y allá.

Aunque estos detalles no tengan mucha importancia, creo que son indicadores del amol con el que está escrito. No era un cuento cualquiera de estos que se te salen a borbotones cuando te sientas delante del ordenador y apenas piensas mientras vas tecleando como si no hubiera mañana (bueno, no nos pasemos, que de vez en cuando uno se da un paseo por facebook, o por la nevera). En él quería describir un periodo de tiempo breve, durante el cual dos personajes se encuentran tras vivir episodios extraños, para tratar sobre todo los temas la casualidad y la imaginación, y a poder ser no hacerlo desde el punto de vista medio cursi o infantil en el que estos asuntos se suelen tratar.

Al final he acabado metiendo en él muchas cosas distintas a fuerza de reescrituras (esta que leereis es la segunda versión, después de unas cuantas correcciones y añadidos una vez el cumpleaños en cuestión pasó) y aunque no estoy seguro de haber conseguido mis objetivos iniciales, creo que ha quedado lo suficientemente apañado como para trascender el gueto del regalo particular y convertirlo en un modesto obsequio para tutti los que quieran echarle un vistazo.

Así que dicho y hecho, si os apetece leer un rato, no tenéis más que descargar el PDF. Después podéis dejar vuestros comentarios, aplausos, insultos o paquetes bomba en los comentarios de más abajo. Democracia 2.0 lo llaman.

El autor de la ilustración es Henrik Uldalen

Ciudades, tango y trabajo colectivo

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Este post que estáis leyendo es el equivalente bloguero a lo que en un videojuego llamaríamos un combo. Una combinación de teclas, o en este caso de contenidos diversos, que provocan un efecto determinado, en este caso concentrar la máxima información en el mínimo de espacio y llenaros los bolsillos de ambrosía audiovisual e informaciones útiles, chavales.

El caso es que he estado (y estoy) trabajando en varios asuntos a la vez y como algunos de ellos están coincidiendo en el tiempo a la hora de empezar a ver la luz, he decidido agruparlos para no dar tanto la chapa y ventilarlo todo de una vez.  Más abajo os explico brevemente de qué va cada cosa.

Al loro pues.

1. Mutaciones del Fantasma

Un nuevo proyecto documental (que probablemente derive en una propuesta multiplataforma) que justo empieza ahora a tomar algo de cuerpo, aunque ya llevemos un tiempo dándole vueltas a sus contenidos y estructura.

La cosa va de vagabundeos, mapas,  filosofía, percepción del entorno urbano, significado y potencial político de los espacios públicos y otras mandangas interesantes.

Este vídeo en concreto es una pequeña maqueta que hemos grabado y editado para presentarnos a una convocatoria de pitching relacionada con el DocsBarcelona 2013. Algo sencillito y rápido, unos amigos (gracias a todos, claro), una espléndida cita de Marina Garcés, algo de pospo y pa’lante.

Os seguiremos informando sobre las Mutaciones, porque este proyecto promete (y me tiene estudiando bastante, todo sea dicho. Cuanto más descubre uno sobre la ciudad, más se da cuenta de que no sabe absolutamente nada).

2. Arquitecturas Colectivas en Goteo.org

Arquitecturas Colectivas fue primero una red de colectivos relacionados con la transformación del espacio habitado. Nació en 2007 y fue creciendo. En 2010 además dio lugar a arquitecturascolectivas.net, una herramienta online pensada para facilitar el contacto y el trabajo conjunto de estos colectivos.

Cada año los miembros de la red se reunían (y se reúnen) en alguna ciudad del país para discutir sus siguientes pasos y estrategias, conocerse en persona y pasarlo bien, que también se lo merecen, no todo va a ser currar en esta vida.

Servidor tuvo la suerte de participar en el último de ellos con los colegas de LaCol, proyectando el documental que hicimos juntos y conociendo a mucha gente con proyectos interesantes.

Allí estuvimos comiendo jamón, bebiendo chatos y de paso hablando con gentes diversas que forman parte de la Red de distintas maneras. Les preguntamos algunas cosillas sobre la web y con esas conversaciones dimos forma a este video, pensado para apoyar un proyecto de crowfunding vía Goteo.org, cuyo objetivo sería poder hacer algunas mejoras profundas en su estructura y sus posibilidades como herramienta, que ya per se son muchas.

3. Tango Libre, una película de Frédéric Fonteyne

Aquí no hay mucho que explicar: como en otras ocasiones (aquí y aquí), los amigos de Paco Poch-Cinema me han encargado el trailer de su próximo estreno, en este caso una película francesa titulada Tango Libre, con Sergi López como cara más reconocible.

La película a grandes rasgos: Dos convictos en un extraño triángulo amoroso con una mujer, madre de un adolescente, por un lado. Un carcelero y una clase de tango, por otra. Juntas todos esos ingredientes, le metes ritmo, risas, tensión, amor, peleas, llantos y gritos, lo pones todo en manos de un reparto sólido, y tienes una película más que digna.

En Madrid se estrena el 1 de mayo y en Cataluña el 3 del mismo mes.


AUTOBOMBO BONUS TRACK

Hace poco me entrevistaron de improviso para Lamono Magazine. La verdad es que todavía no entiendo muy bien cómo fue la cosa. Sé que hace más o menos un año la fotógrafa Noemí Elías me propuso hacer una sesión porque le gustó mi barba. Y de pronto resulta que a los de la revista les interesan las cosas que digo, o eso parece. En fin, sea como sea ¡gracias a todos!

¿Queréis comprobar si lo que pasa es que los de Lamono han perdido la cabeza, o que les he regalado un jamón de guijuelo? Pues no tenéis más que hacer click aquí

Lucía Lijtmaer en La Sopa de Ajo

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Hará cosa de un mes y pico, en enero de 2013, el periódico Diagonal publicó un artículo de autoría colectiva llamado, no sé si muy acertadamente, Machismo Gafapasta, en el que se comentaban/denunciaban algunas prácticas, costumbres y tendencias del mundo conocido como “indie” que se consideraban machistas y/o reaccionarias.

Dicho artículo, irregular pero con algunos puntos interesantes, suscitó reacciones encontradas e hizo correr ríos de tinta (digital). Tanta polémica me llamó la atención, y entre otras cosas me hizo darme cuenta de que en La Sopa de Ajo nunca había aparecido ninguna voz femenina.

Lucía Lijtmaer es escritora, traductora y agente infiltrada en el mundo de la cultura desde hace ya unos cuantos años, y fue precisamente una de las muchas autoras que escribió al respecto del artículo mencionado. Todo este cúmulo de circunstancias, unido al hecho de conocer su obra y discurso y resultarme de lo más interesante, me empujó a acercarme a charlar un rato con ella en la soleada terraza de su piso barcelonés.

Allí hablamos sobre temas de género, claro, pero por encima de todo hablamos sobre cultura, crítica, mercado, música, cupcakes, teleoperadores y nostalgia. Fue todo un placer.

Ahora, si queréis ver la entrevista, no tenéis más que hacer click aquí

Semana intensa en el Koitton Club

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Que las cosas en el mundo de la cultura están chunguelas es un hecho. No hay que ser muy lince para darse cuenta. No es nada casual y en realidad sólo tiene que ver con la maldita Crisis en parte. Con lo que más tiene que ver es con lo poco que en los círculos ultraconservadores y rancios de la derechona que nos gobierna gusta todo lo que huela a innovación, a conocimiento, a diversión, a creatividad. Ya se sabe que ser creativo y darle al tarro es cosa de ateos y comunistas. Así estamos, amigos, no creo exagerar un pelo cuando digo que el ataque frontal a muchas iniciativas culturales (programas de televisión, canales de radio, festivales, editoriales, premios literarios, revistas, ferias de arte, eso por supuesto por no hablar del mundo de la educación o la investigación) es pura y simple censura institucional. Es abocarnos a un progresivo deterioro intelectual a nivel ciudadano, erradicar todo lo que huela ebullición, a disidencia, a cuestionamiento, cosa que, en las paranoicas mentes de quien pace en las perversas praderas del poder, es prácticamente cualquier cosa. Y mientras tanto ponerle un programa en la tele pública a Bertín Osborne y unos cuantos teatros al retrasado de Arturo Fernández para que haga reir a las abuelas. Pues muy bien.

Pero bueno, no es de esto de lo que quería hablar, sino de que afortunadamente, las iniciativas, a pequeña escala, no parecen detenerse. Resentirse, claro. Es difícil tirar palante, vivir dignamente, si uno tiene un negocio relacionado con la música, el arte, el cine… Lo maravilloso del asunto, es que aun así eso no acaba de matar el surgimiento de nuevos nombres, nuevas ideas. Es tan fácil, en el fondo, aunque sea algo que en las estrechas mentes de esos que se dicen expertos del ramo no parece entrar: los que verdaderamente apreciamos eso que ellos llaman, denigrándola, “la industria cultural” (muérete, Wert) necesitamos estar rodeados de estos estímulos para vivir. Y muchos artistas simplemente no se plantean dejar de crear. Igual que promotores, galeristas, pintores, dueños de discográficas, diseñadores, realizadores. Para muchos de nosotros no es una cuestión de pasta, maldita sea. Es pura supervivencia del alma, y punto.

Algo así debieron pensar los amigos que se juntaron para montar, hace unos meses el Koitton Club, una sala de conciertos/bar/galería de arte/centro social, pequeña pero la mar de apañada, en el corazón de Sants. Organizados a modo de cooperativa, y con un posicionamiento claro a favor de potenciar las relaciones de proximidad y la economía social, desde el pasado octubre no han parado de organizar las más variadas actividades todas las noches. La música tiene un papel predominante en su agenda, ya sea en forma de conciertos o sesiones de Dj, pero siempre están abiertos a iniciativas diversas. Un servidor ya ha colaborado con ellos un par de veces, y tiene que decir que, además de preparar unos pinchitos que te mueres, son la mar de majos y siempre están ahí para ofrecerte lo que pueden. Así da gusto.

Y como así da gusto, y uno es de los que cree que una de las cosas que más nos puede ayudar a salir de esta enorme bola de mierda que tenemos encima como sociedad es la de unir fuerzas y dar valor a lo que verdaderamente lo tiene (la creatividad, las colaboraciones, el compartir, el aunar energías, el crear redes), no se me ocurre mejor manera de organizar saraos que hacerlo en el Koitton, nuevamente. Por eso este febrero, y más concretamente la semana que viene, tenemos, no una, sino dos mandangas preparadas.

Martes 12. 20.00
Aquí i Ara: Fragments Audiovisuals, con Raúl Cuevas

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Lo que pretendemos con Aquí i Ara, es establecer una cita mensual en la que poder dar salida a trabajos de profesionales o colectivos del mundo audiovisual que nos gusten y que sintamos cercanos, por afinidad personal y porque apreciamos su trabajo. Es nuestra modesta manera de ofrecer una plataforma para que el autor o autores puedan explicar su visión de sus trabajos al público (reducido, claro, el Koitton no es un local muy grande) y compartir con este un rato bueno en un ambiente distendido, con cañejas incluídas.

Para esta primera cita (el mes pasado presentamos Com un Gegant Invisible, pero no lo enmarcamos dentro del ciclo, más que nada porque todavía no le habíamos puesto nombre), contamos con la participación de Raúl Cuevas, un realizador que se ha movido durante su ya prolífica carrera (pese a que esté hecho un chaval) sobre todo en los terrenos del documental y el videoclip, siempre imprimiendo un toque de cercanía y humanidad a sus trabajos, utilizando como material de estudio aquellas personas o lugares que conoce bien, y aproximándose a ellos desde el cariño, la curiosidad y el cuidado visual.

En esta proyección nos presentará From Texas to Arbúcies, documental que retrata el encuentro y convivencia entre Will Johnson (alma de proyectos como Centro-Matic o South San Gabriel) y los catalanes Anímic, esa pequeña y adorable comuna de músicos, que han tomado precisamente la pequeña localidad de Arbúcies como cuartel general para vivir y crear. Además, Raúl ha prometido alguna que otra sorpresa audiovisual que ni yo mismo sé, pero que él mismo os presentará a los que os animéis a pasaros por allí.

La entrada es GRATIS, y la hora perfecta para iros a la cama temprano (o hacer lo que os dé la gana después) así que si no teníais plan, ya lo tenéis.

Viernes 15. A partir de las 23.00
Nit Mangante #1: Black Powah!

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Bueno titus, y aquí agarraos los machos, porque empieza la matraca guapa. A partir de este febrero, los Mangante, ese dúo mágico que formamos el menda y mi broda Jordi “El nen de Gavà” Herrero, nos instalaremos una noche al mes detrás de los platos del Koitton para traeros merla guapa en forma de temazos y groove para parar un tren de mercancías. Eso por no mencionar lo tremendamente atractivos que resultamos puestos así de medio lao el uno junto al otro, que ni elegidos en un cásting a los Milli Vanilli, oigan.

Total, que la idea es hacer noches temáticas, y a cada una de ellas invitar a un amigo o amigos a que abran el baile, a las 23.00, para luego acabar de haceros mover el bullarengue de forma salvaje hasta que el garito cierre. Y como Jordi y yo siempre nos hemos considerados negratas de corazón, no podíamos empezar de otra manera que rindiendo culto a los grandes artistas que la Black Music nos ha dado. Y además para acompañarnos hemos invitado a nuestro compi Carles Novellas, alias Zelig, experto en estas lides, para que nos salpimente la sesión. Y ojo, que aquí cabe de todo: Reggae, Jazz, Hip-Hop, Ska, Soul, Disco, Funk, Electrónicas de todo pelaje, Africanismos… Por el amor de Dios, que los negratas lo inventaron todo. TODO, ¿me entiendes? Es que hay que tenerles respeto sí o sí.

Pues eso, que no encontraréis mejor manera de abrir el viernes que venirsus por el Koitton para estar ya enchufados toda la noche y dispuestos a comeros la ciudad.

Por cierto: la entrada son 2 eureles, y va íntegra a repartirse entre los humildes pinchadiscos. Así que de paso estaréis haciendo una buena obra, que la vida se nos está poniendo cada vez más dura.

Así que ya estáis avisados: la semana que viene, en el Koitton Club (Rossend Arús 9, al ladito de Plaza de Sants) se corta el bakalao. Luego no digáis que en Barcelona la cosa está muerta.

Este sábado, a Syberia

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Este sábado 2 de febrero, tendré el honor de pasarme el día grabando la primera parte de lo que será un videoclip para la banda barcelonesa Syberia. Para los que no los conozcáis, son cinco, tocan rock-metal instrumental (por definirlo rápido) y el año pasado publicaron su disco de debut, un pepino llamado Drawing a Future. En este disco se encuentra la pequeña joya que estamos intentando poner en imágenes, Red Dawn, un tema corto, con un inicio lírico y un final explosivo, probablemente mi favorito del disco. La canción nos va a servir de excusa para explicar una pequeña historia en un contexto post-apocalíptico-tribal-fantástico en la que llevamos un tiempo trabajando.


Por otro lado, viendo videoclips de muchas bandas que amo y que se dedican a esto del post lo que sea, metal-rock-space-progressive-alcachofas, siempre pensaba en qué pocas de ellas tenían grabaciones a la altura. En muy pocos de esos videos aparecen las bandas tocando, y cuando lo hacen siempre están filmados de maneras bastante anodinas, formuleras. Ves uno de esos videos y prácticamente los has visto todos. Es cierto que bandas como Isis, Mogwai, Explosions in the Sky últimamente, Hammock, Ef u otros, se han marcado algunos videos guapos en los últimos años. Pero yo (casi) siempre echaba de menos ver a las bandas bien filmadas, con fuerza, con elegancia. El caso de Battles, cuyos videos son en general alucinantes, es aparte, y aunque hagan algo parecido al “rock” instrumental no sé si podríamos meterlos dentro del mismo saco que al resto de bandas que mencionamos. De pronto, pues, tengo entre manos una ocasión perfecta para al menos tratar de deshacer en parte ese entuerto.

Así que decidí que una parte del videoclip tenía que mostrarnos a la banda detrás de la música, sus ganas y el poderío de su interpretación. Y hacerlo además de una forma bonita, lejos de la manera ruda y poco atractiva en la que este tipo de bandas contundentes suelen filmarse. Y a partir de ahí tomé varias decisiones: blanco y negro, luces contrastadas, contraluces, alguna que otra cámara lenta sin abusar. Sobrio y potente y lleno de detalles. Esta es la parte que trataremos de grabar lo mejor que sepamos este sábado. Ya voy notando los nervios previos al rodaje. Va a molar, e intentaremos que el resultado esté a la altura de la canción y de estos musicazos.

Para que entendáis mejor por donde van algunas de mis ideas en cuanto a la fotografía, y la puesta en escena. Son sólo referentes, nada que tomarse al pie de la letra, y de algunos de ellos sólo cogeremos una textura, una idea de montaje, una luz. Hay algunos que ni siquiera están blanco y negro, así que imaginaos. Pero a la hora de montar un proyecto, todo vale, es cuestión de elegir bien qué utilizar, y cómo mezclar bien los ingredientes. Espero saber hacerlo.

¡Deseadnos suerte!

David Puente en La Sopa de Ajo

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¡Amigos y tunantes! El primer post del año en La Sopa de Ajo tiene como protagonista a mi colega de batallas, el incansable y sabio David Puente. Para los que no estéis habituados a su agudeza y sentido del humor, David escribe habitualmente para Clubbing Spain, mientras colabora con muchas otras publicaciones, prepara sus increíbles audiozines para scannerfm.com (check it!) junto a su colega Enrique, se disfraza a la mínima que tiene ocasión, pincha musicón por doquier, tuitea con saña y nos llena los muros de facebook de perlas audiovisuales y pinceladas de literatura que suenan tan reales como la vida misma. Sí, le admiro, no lo puedo evitar. Es un hombre del que siempre se puede aprender algo, y que además se maneja siempre con una ligereza nada presuntuosa. Eso debería contar en esta época de tarados en la que vivimos. Así que es un honor que me haya permitido ponerle una cámara en el jeto para charlar con él.

En la entrevista hablamos de muchas cosas (y más aún que tuve que recortar por problemas de sonido), centrándonos sobre todo en la evolución de las subculturas musicales de Barcelona, y en el papel de artistas, comunicadores y público en el uso de las nuevas formas de comunicación. Si queréis echarle un ojo, sois más que bienvenidos.

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