Los Días de la Hormiga (Teaser #1)

“Es como si alguien estuviera ahí fuera inventándose trabajos sin sentido sólo con la intención de mantenernos a todos trabajando. Y aquí está el misterio. En el capitalismo, esto es exactamente lo que se supone que no debería pasar. De acuerdo con la teoría económica al menos, lo último que quiere una compañía que busca beneficios es emplear trabajadores que no necesita. Sin embargo, ocurre.

La respuesta a este enigma no es económica: es moral y política.

La clase dirigente ha concluido que una población feliz y productiva con tiempo libre en sus manos es un peligro mortal (y si no, pensemos en lo que pasó cuando esto apenas empezó a suceder en los 60). Y por otro lado, esa sensación de que el trabajo es un valor moral en sí mismo, que cualquiera que no quiera someterse a algún tipo de durísima disciplina de trabajo durante la mayor parte del día no merece nada, es muy conveniente para ellos.

Y si el 1% de la población controla la mayoría de la riqueza disponible, lo que llamamos “el mercado” refleja lo que ellos piensan que es útil e importante. Nada más. Por eso el mercado sigue generando una serie aparentemente infinita de cierto tipo de trabajos, y al mismo tiempo alimenta la necesidad de perpetuarlos.

Pero aquí llega el problema fundamental: mucha gente que aterriza en esos trabajos cuya demanda es aparentemente infinita (abogados corporativos, por ejemplo) son conscientes de que su trabajo no cumple ninguna verdadera función social. Esto genera una profunda violencia psicológica. ¿Como se puede siquiera empezar a hablar de dignidad laboral cuando uno secretamente siente que su trabajo ni siquiera debería existir?”

Sobre el fenómeno de los trabajos basura
David Graeber