Semana intensa en el Koitton Club

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Que las cosas en el mundo de la cultura están chunguelas es un hecho. No hay que ser muy lince para darse cuenta. No es nada casual y en realidad sólo tiene que ver con la maldita Crisis en parte. Con lo que más tiene que ver es con lo poco que en los círculos ultraconservadores y rancios de la derechona que nos gobierna gusta todo lo que huela a innovación, a conocimiento, a diversión, a creatividad. Ya se sabe que ser creativo y darle al tarro es cosa de ateos y comunistas. Así estamos, amigos, no creo exagerar un pelo cuando digo que el ataque frontal a muchas iniciativas culturales (programas de televisión, canales de radio, festivales, editoriales, premios literarios, revistas, ferias de arte, eso por supuesto por no hablar del mundo de la educación o la investigación) es pura y simple censura institucional. Es abocarnos a un progresivo deterioro intelectual a nivel ciudadano, erradicar todo lo que huela ebullición, a disidencia, a cuestionamiento, cosa que, en las paranoicas mentes de quien pace en las perversas praderas del poder, es prácticamente cualquier cosa. Y mientras tanto ponerle un programa en la tele pública a Bertín Osborne y unos cuantos teatros al retrasado de Arturo Fernández para que haga reir a las abuelas. Pues muy bien.

Pero bueno, no es de esto de lo que quería hablar, sino de que afortunadamente, las iniciativas, a pequeña escala, no parecen detenerse. Resentirse, claro. Es difícil tirar palante, vivir dignamente, si uno tiene un negocio relacionado con la música, el arte, el cine… Lo maravilloso del asunto, es que aun así eso no acaba de matar el surgimiento de nuevos nombres, nuevas ideas. Es tan fácil, en el fondo, aunque sea algo que en las estrechas mentes de esos que se dicen expertos del ramo no parece entrar: los que verdaderamente apreciamos eso que ellos llaman, denigrándola, “la industria cultural” (muérete, Wert) necesitamos estar rodeados de estos estímulos para vivir. Y muchos artistas simplemente no se plantean dejar de crear. Igual que promotores, galeristas, pintores, dueños de discográficas, diseñadores, realizadores. Para muchos de nosotros no es una cuestión de pasta, maldita sea. Es pura supervivencia del alma, y punto.

Algo así debieron pensar los amigos que se juntaron para montar, hace unos meses el Koitton Club, una sala de conciertos/bar/galería de arte/centro social, pequeña pero la mar de apañada, en el corazón de Sants. Organizados a modo de cooperativa, y con un posicionamiento claro a favor de potenciar las relaciones de proximidad y la economía social, desde el pasado octubre no han parado de organizar las más variadas actividades todas las noches. La música tiene un papel predominante en su agenda, ya sea en forma de conciertos o sesiones de Dj, pero siempre están abiertos a iniciativas diversas. Un servidor ya ha colaborado con ellos un par de veces, y tiene que decir que, además de preparar unos pinchitos que te mueres, son la mar de majos y siempre están ahí para ofrecerte lo que pueden. Así da gusto.

Y como así da gusto, y uno es de los que cree que una de las cosas que más nos puede ayudar a salir de esta enorme bola de mierda que tenemos encima como sociedad es la de unir fuerzas y dar valor a lo que verdaderamente lo tiene (la creatividad, las colaboraciones, el compartir, el aunar energías, el crear redes), no se me ocurre mejor manera de organizar saraos que hacerlo en el Koitton, nuevamente. Por eso este febrero, y más concretamente la semana que viene, tenemos, no una, sino dos mandangas preparadas.

Martes 12. 20.00
Aquí i Ara: Fragments Audiovisuals, con Raúl Cuevas

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Lo que pretendemos con Aquí i Ara, es establecer una cita mensual en la que poder dar salida a trabajos de profesionales o colectivos del mundo audiovisual que nos gusten y que sintamos cercanos, por afinidad personal y porque apreciamos su trabajo. Es nuestra modesta manera de ofrecer una plataforma para que el autor o autores puedan explicar su visión de sus trabajos al público (reducido, claro, el Koitton no es un local muy grande) y compartir con este un rato bueno en un ambiente distendido, con cañejas incluídas.

Para esta primera cita (el mes pasado presentamos Com un Gegant Invisible, pero no lo enmarcamos dentro del ciclo, más que nada porque todavía no le habíamos puesto nombre), contamos con la participación de Raúl Cuevas, un realizador que se ha movido durante su ya prolífica carrera (pese a que esté hecho un chaval) sobre todo en los terrenos del documental y el videoclip, siempre imprimiendo un toque de cercanía y humanidad a sus trabajos, utilizando como material de estudio aquellas personas o lugares que conoce bien, y aproximándose a ellos desde el cariño, la curiosidad y el cuidado visual.

En esta proyección nos presentará From Texas to Arbúcies, documental que retrata el encuentro y convivencia entre Will Johnson (alma de proyectos como Centro-Matic o South San Gabriel) y los catalanes Anímic, esa pequeña y adorable comuna de músicos, que han tomado precisamente la pequeña localidad de Arbúcies como cuartel general para vivir y crear. Además, Raúl ha prometido alguna que otra sorpresa audiovisual que ni yo mismo sé, pero que él mismo os presentará a los que os animéis a pasaros por allí.

La entrada es GRATIS, y la hora perfecta para iros a la cama temprano (o hacer lo que os dé la gana después) así que si no teníais plan, ya lo tenéis.

Viernes 15. A partir de las 23.00
Nit Mangante #1: Black Powah!

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Bueno titus, y aquí agarraos los machos, porque empieza la matraca guapa. A partir de este febrero, los Mangante, ese dúo mágico que formamos el menda y mi broda Jordi “El nen de Gavà” Herrero, nos instalaremos una noche al mes detrás de los platos del Koitton para traeros merla guapa en forma de temazos y groove para parar un tren de mercancías. Eso por no mencionar lo tremendamente atractivos que resultamos puestos así de medio lao el uno junto al otro, que ni elegidos en un cásting a los Milli Vanilli, oigan.

Total, que la idea es hacer noches temáticas, y a cada una de ellas invitar a un amigo o amigos a que abran el baile, a las 23.00, para luego acabar de haceros mover el bullarengue de forma salvaje hasta que el garito cierre. Y como Jordi y yo siempre nos hemos considerados negratas de corazón, no podíamos empezar de otra manera que rindiendo culto a los grandes artistas que la Black Music nos ha dado. Y además para acompañarnos hemos invitado a nuestro compi Carles Novellas, alias Zelig, experto en estas lides, para que nos salpimente la sesión. Y ojo, que aquí cabe de todo: Reggae, Jazz, Hip-Hop, Ska, Soul, Disco, Funk, Electrónicas de todo pelaje, Africanismos… Por el amor de Dios, que los negratas lo inventaron todo. TODO, ¿me entiendes? Es que hay que tenerles respeto sí o sí.

Pues eso, que no encontraréis mejor manera de abrir el viernes que venirsus por el Koitton para estar ya enchufados toda la noche y dispuestos a comeros la ciudad.

Por cierto: la entrada son 2 eureles, y va íntegra a repartirse entre los humildes pinchadiscos. Así que de paso estaréis haciendo una buena obra, que la vida se nos está poniendo cada vez más dura.

Así que ya estáis avisados: la semana que viene, en el Koitton Club (Rossend Arús 9, al ladito de Plaza de Sants) se corta el bakalao. Luego no digáis que en Barcelona la cosa está muerta.

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